domingo, 30 de mayo de 2010

Vas creciendo Patria Mía






Si! Vas creciendo Patria Mía

Hoy vislumbro gigantes tus pies

Apoyados en amplio suelo

Que fortalece tu gran raíz.



Pero también siento tus dos manos

Mas cerca de todos los hermanos

Transpiradas y sucias de barro

Cavando para sanear pasado.



Lloro al descubrir tus ojos

Brillantes a la luz del Sol

Y tu mirada profunda

Cerca... señalando al desertor.



Festejo tus cabellos al viento

Frente a la tormenta de existir

Cuánto mas grande mas caótica

Será nuestra carrera del vivir!




Galopando vibra tu enorme pecho

Cierro los ojos y oigo tu corazón

Mientras mi corazón también se agita

Y en todo mi cuerpo siento el calor!



En ese instante se abren tus venas

Dejando ver tu incomparable interior

Colmado de hombres y mujeres reales

Que alimentamos tu fuerza y tu valor!



Sí! Vas creciendo Patria Mía

Tus manos, ojos y corazón

Acompañarán a mis hijos

Cuando mis huesos vayan con Dios.



Y el Mundo.. el Universo!

Verá el fuego en tu valor

Marcas rumbo en esta historia...

Yo pongo el pecho en tu honor!



Argentina avanza y no avanza sola

Su pueblo va al frente, encima y detrás

Oíd Mortales! No intenten frenarla

Millones de ALMAS protegen su andar!

viernes, 28 de mayo de 2010

Tiempos de espera

Tiempos de espera, aunque no de prisión
Así como después de la siembra
Vienen las lunas llenas y nuevas
Las lluvias, la plaga, la fumigación.

Frente al campo intensamente verde
Aun hay mas lunas y mas espera
Solo el fuerte y gran corazón
Soporta hasta la buena cosecha.

Hay una pausa intrigante...
No es desolación.
Así son mis tiempos
Antes de que renazca mi sol.

No es una pausa serena
Es sabia, es temida
Es densa y medida
Es peligrosa para el hoy.

Siempre precede los grandes cambios
Fortaleciendo raíces
Alimentando instintos
Va calmando los malos hábitos.

La pausa es solo externa
Es sabia porque es honda
Adentro el tornado baila,
Junta viento y cobra fuerza.

Es la gran pausa para el mañana
La recuperación de lo perdido
Es el tiempo fértil para mi alma
Es mi carrera hacia el destino.

¿Y?...

El día está quieto
El Sol calienta
Y no hay viento
Apenas mi sombra
Indica que existo
Apenas mi caos
Me obliga y respiro
No es pesadez...
Estoy descubriendo
Tanto...
El tiempo no importa
No se si despierto
O sigo entre sueños
No sé si adivino
O apenas invento
O veo el pasado
O imagino tus sueños
Voy y vengo
Perdí las fronteras
No sé donde termina
Ni mi propio cuerpo
Aventuro a pensar
Que no hay posible final
Que no hay aquí y allá
Que no me voy a quedar...
Aventuro a pensar
Que no hay vuelta atrás
Que el caos me agrada
Tanto como la misma paz
Aventuro a pensar
Que los sueños son verdad
Y que el día está quieto
Porque Vos merodeás
.

NO TE IGNORO

Cuando las noches no me bastan y el alma se me cansa,
Cuando el árbol da tanta sombra que el Sol se me acongoja...
Cuando me miras y no respondo porque los ojos quedaron solos en aquel pobre niño rostro que respira sin vida y sin antojo...

No es que me despegue, ni me pierda, ni quiera bajar los brazos,
No es que ignore tu presencia, tu preocupación, ni tus abrazos.
Es que estoy impidiendo que el hartazgo se apodere de mis manos y en mi mente caiga en vano la impotencia de “ser” humano.

Me satura ya la ignorancia, hablo de la ignorancia del alma.
Me satura el buen hablar de ese hablar con solo palabras.
Me saturan esos ojos... esos que parecen nunca ver nada.
Me saturan los discursos sobre ignorancia mal mirada.
Me preocupa que mis oídos atenten contra mi coraza.
Espero que el corazón mantenga fuertemente abierta sus alas.

A veces me hundo, mi amor! Me aíslo, me aparto.
Pero quiero que sepas que no te ignoro...
Me voy... si ... me retiro, voy profundo a buscar mas de mi...
Todavía confío en que adentro tengo tanto...
Me repliego hondo porque lo sé... allí están las verdaderas armas...
Y mi corazón espera, espera que me adentre a buscarlas.

Creí que explotaba

Creí que escribir me calmaría
Creí que en esos minutos me salvaría
Soñé que la angustia de ver pasar la vida
Se curaría... si escribía.

Creí que cantar me sedaría
Que en esas melodías me embriagaría
Soñé que el dolor de no ser alada
Se pasaría... si cantaba.

Creí que escuchar me saciaría
Que grandes maestros y sabios me formarían
Soñé que uno de ellos al fin me entendía
Y descansaría después... si lo oía.

Creí que jugar me distraería
Creí que la verdad era mentira
Soñé que cruzando puentes
Sobreviviría... si me divertía.

Creí que amar me llenaría
y que compartir me conformaría
Soñé que soñar con duendes y hadas
Si no despertaba... Me bastaría.

Y en el “érase una vez”
Creí llorando,
Soñé despertando,
Una... una y otra vez.

Pero sigo rebalsando
Y me sigue sobrando
Y mientras sigo buscando
La vida... me sigue robando.

Una cuna para el Arco Iris


Siento que la ventura divina
Me pide a gritos callados
Que aguarde mientras llueve
Que soporte la humedad,
los truenos
Y la nieve…
Que espere… que espere.
Me susurra mientras tanto,
Que tiene un secreto que le desborda
Me dice, mientras espero,
que la maravilla… está por llegar.
Seguro, el susurro, me hace esperar.
Las nubes han de callar un día
- me dice -
Y el Sol volverá.

En sus rayos hambrientos por dar
Hará estruendo contra gotas de cielo
De un cielo que se resiste al llanto ponerle fin
Y en ese insuperable momento
En que se unen la tristeza y el canto…
Canto alegre del recién llegado,
Mis brazos estarán esperando
Para que anide en ellos
El final de un suspiro…
Alborotado como ese mar, su mar.
Intenso en sus colores,
Colores que unen el canto y el llorar.
Instante en que el dolor y la risa
Van de igual a igual…

Arco iris mágico, no entiendes a donde vas?
Tan denso es tu caminar, tan frágil tu espesura
Tan fuerte tu canto que me hace llorar…
Pues ven, hermoso devenir de tantas causas
Ven hoy a mis brazos
Ven a descansar

Personajes

Ortodoxos a montones
Los ambiguos con desaires
Los modernos mentirosos
Los antiguos no son nadie.

Personajes de la calle
Antifaz y sobrenombre
Ya no quedan los reales
... Personajes con sus roles.

Caminando sendas de otros
Los fantasmas sin sus noches
Van llenando los rincones
De sus quejas y reproches.

De alma y vida no les queda
Mas que alguna canción vieja
Canción de otro, canción presa
De corazones que no sueñan.

Qué derroche, personajes
No sabrán su propio lema
Sin buscarlo si lo encuentran
Lo esconderán bajo tierra.

Caminantes de otras sendas
Corazones deshonestos
Mentirosos para adentro
Pobres hombres tan correctos.

Quién supiera lo que suma!

Cuántas dudas hay alrededor
Las mil preguntas que no tienen palabras.
Quién habrá escondido el don
De responder a las dudas del alma.

Cuántos susurros nos merodean
Nos cuentan historias sin lógica ni fin.
Quién habrá adivinado los cantos
De los susurros que al viento logran morir.

Cuántos sueños en cada noche estrellada
Adivinan los deseos del que no quiere dormir.
Quién al despertar se guardó el secreto
De recordar un sueño y hacerlo vivir.

Cuántos amores guarda aún mi pecho
Amores pasados, de hoy y futuro.
Quién los supiera para luego ayudarme
A vivir cada amor sin confundir sus frutos.

Cuántos años se guarda el recuerdo
Entre dudas, susurros, sueños y amores.
Quién supiera que se trae el mañana
Para poner al descanso lo que ya no sume.

Quién pudiera tener la memoria activa
Sin hundirse en recuerdos o dolores
Pero aún así...
Transitar la vida sin olvidar sus colores.

NO ME ATRAPA

La realidad me esquiva
Con el paso de sus días
Con sus soles sin matices
Y sus noches algo frías.

La realidad no me atrapa
Por mas cerca que me siga
Yo no siento que le escapo...
Aunque opinan que vivo perdida

En verdad ... no la ignoro
Pero admito que se me torna aburrida
En poco tiempo resuelvo
Los acertijos que me propone

Y dando por terminada así
Una cuota de realidad diaria
Me sumerjo en mis cuentos
Y resuelvo los vuelos de mis hadas

Personajes, bosques, aguas calmas
Unos duendes que se quejan por nada
Un día inventé flores... pero flores que hablan!
Y hoy es mi problema: esas flores no se callan!

Hace tiempo inventé un puente
Que al final tiene un espejo
Al cruzarlo al fin me encuentro
Con mi yo sin su presente.

Y en las charlas de mis cuentos
Ella me dice siempre al viento
Que la visite mas seguido
Que invente nuevos puentes

Un pasaje invisible o al menos lianas sueltas
Que un puente no le basta
Para llamarme cuando la realidad
Tenaz, casi me alcanza.

A ese sabio de muy adentro

Me parece que estás lejos
O quizás en otro tiempo...
Y en mi presente está el deseo
que oculto bien adentro.

Me parece que sos futuro
Y por eso algo ingenuo.
Temo acercarme mas
Y obligarme a mirarte en serio.

Me parece .. estás en un sueño
Desde donde jamás responderías.
Por si acaso mis preguntas
A mi pesar las dejo escondidas.

Me parece que es mi temor
A gritarte y que me escuches.
Me sonrío triste porque este temblor
Son mis preguntas que ya me aturden.

Mejor que quede en penumbras
mi pensamiento y las preguntas
es mucho pensarte cerca y...
que me escuches y me respondas.

El Tapiz

Existe, colgado, maltrecho y sin vista al cielo
Un horizonte solo y ajeno que ve pasar la vida
Que ve pasar amores sin amor, sin anhelos
Que llora por las noches sin estrellas prendidas.

Triste, tal vez tranquilo... pero siempre lejos
Sabe... Después de la noche viene el falso día
Otra vuelta... de nuevo la noche y sus cortejos
Para él, colgado y torcido, qué lejos se marchó la vida.


Quedó una gaviota atrapada en su horizonte
Entre el día y la noche, la noche y otro viejo día
Trazada en el tapiz que burla a la vida y al hombre
Con hilos de lana, restos perdidos y trozos de tiza.

Encerrado en una ciudad, subido a la cima sin monte
Qué lejos está mi corazón salpicando olas en ese horizonte
Olas de un mar al que nadie le dio nunca nombre
En una playa que nunca bastó para cubrir este desorden.

Se hace de noche, se vuelca otro marchitado día
Y yo encerrada en este trozo de paz e ironía
Encerrada en un tapiz al que le llaman vida...
Un trozo de tiza que se quedó sin pintor, perdida.

Debajo de la playa sin pintar y del mar sin nombre
En este infierno interno que solo calla y se esconde
Está el pregonar de unos cuantos miles de hombres
Está el pregonar de mi corazón niño, nunca pobre.

Este ritmo efímero de días viejos que pasan
Con el solo horizonte opaco de una labor paga
Quitan a mi alma inquieta, callada y en llamas
La brisa suave que podrían causar las palabras.

Mi energía se pierde mientras lloro sin gastarla
Mi inspiración no puede quedarse tan callada
Ese horizonte sin playa, sin pintor, sin pinceladas
Necesita un mar que nombre sus noches mal colgadas.

Temo perder para siempre ese horizonte lejano...
Temo perder para siempre un corazón inspirado,
Vagando dentro de este tapiz viejo y mal colgado
Me siento marchar como las olas de ese mar agitado...

Sueño: La Fiera


Siempre fui amiga de los perros o lobos o parecidos... pero un día un sueño me sorprendió enfrentando algo horrible
Y ese miedo tomó forma de lobo salvaje, babeando rabia y con muchas ganas de atacarme.
En medio de ese bosque extraño inventado en mi sueño, desamparada frente al lobo de lomo ardiendo
Una espada llegó a mis manos y con su frío mango, la necesidad inmediata de la adrenalina, mientras una voz calmada me susurraba algo
Decide o el miedo seguirá ahí”... “es un miedo antiguo, viene desde el olvido de un antes”... “habla de algo que no te dejó avanzar”
Entonces volví un poco a la realidad, y recordé que esos seres de cuatro patas – alertas e instintivos – son amigos en mi actualidad.
Y tomé la decisión, con el poder de la espada en mi mano, y el lobo aguerrido con mas miedo que yo ante su muerte...
Me arrodillé y apoyé el poder en el piso, para permitirle a la fiera decidir – el tiempo de la verdad ha llegado – pensé – si ataco mato...- lo miré fijo y mi miedo acabó.
El lobo empapado en su propio miedo, transformó su rugido en llanto, con las patas temblorosas y los ojos cansados se acercó cabizbajo
Y esperó mi mano... juntos decidimos no atacarnos, y juntos tomamos un camino, amigos y con espada en mano, a enfrentar todo lo que nos traiga el pasado.

Y con valor seguí caminando, ahora con fuerzas redobladas y una fiera a mi lado.

jueves, 27 de mayo de 2010

Sueño: Un árbol cerca del Sol


Un día me sorprendí mirando un árbol, era enorme y flotaba en un cielo espumoso y frondoso muy cerca del Sol

Algo saltó del árbol y entre risas suaves, infantiles, contagiosas... vi movimiento de idas y vueltas, cositas que salían y entraban pellizcando color.

La vista se aclaró y vi hadas, hermosas, aladas, vestidas con colores suaves y repletas de luz. Eran delicadas y torpes a la vez, alegres, simples, sabias.

Una entre ellas emergió con mas luz... o mas calma, y reunió a todas las demás frente de sí con un simple gesto y un son.

Les contó que estaba viniendo un poeta a visitarlas, un poeta del mundo que estaba pidiendo a gritos una musa para su inspiración.

Entre revoloteos de sorpresa y excitación, un humano abría sus ojos con tranquilidad, seguramente pensándose en un sueño una vez mas.

Una de las hermosas hadas se estremeció al verlo, y fue cayendo en su propio vuelo, tímida pero resuelta se acercó al suelo.

Y él la miro con la sorpresa del amor eterno. Quedaron disfrutando de un entre sueño intenso, él no se iba y ella no volvía al árbol cercano al Sol.

El hada madre la citó un día para enfrentarla a su decisión: el poeta no podía quedarse - ya tenía su inspiración - y ella debía volver al árbol para dejar volar su imaginación.

Pero el poeta no la dejó y la arrastró al mundo, ella en su eterno amor lo aceptó, despertó una mañana bañada por el sol lejano, sin alas pero volando de amor.

Era el poeta quién sentía dolor. Su culpa era inmensa por haberle robado un hada al Sol... su musa de la inspiración.

Tanto fue su dolor que un día la abandonó, pensando que de esa forma ella regresaría al árbol cercano al Sol.

Pero las hadas – ahí me dí cuenta - deciden una sola vez – sobre todo cuando tiene que ver con el amor.

Porque son sinceras, porque su amor es real, y su decisión es eterna aunque no encaje con el coraje de su soñador.

Y allí quedó... pensando que su antes fue un sueño, que alguna vez fue inspiración, sintiendo el calor del fuego – ahora mas lejos – del Sol.

Y así estoy, a veces sintiendo que vuelo al extremo de sentir las cosas desde otra dimensión.

Buscando al poeta para liberarlo de su culpa y aceptar su verdadero amor.

No es tristeza, es destino y es aceptación, humana soy pero de esas que a veces tratan de volver al Sol.

De esas que ríen y son traviesas, y hacen cosas que a los demás les dan temor, como abrazar, bailar y llorar sin una razón.

Me sienten los niños, me aceptan los ciegos, me huelen las fieras y saben que no hago daño.

Así como me acepta este mundo aunque vengo – o voy – de otro lado.

Cuento “De ida y vuelta”


No podemos decir que “un día” porque en el idioma del Universo un día es algo muy pequeño...
Pero bueno, hagamos de cuenta que el Universo es algo alcanzable a nuestra razón y entonces sí digo... “Un día” una estrella se cansó de vagar por el extenso Universo y decidió buscar un motivo para detenerse.
No era tarea simple para una estrella quedarse quieta, primero intentó hacerlo cerca de un agujero negro, pero se aburrió de que aquel todo lo absorbiera.
Después se coló en el vuelo de un cometa, pero tanto movimiento y velocidad la marearon, se apartó y siguió su propio viaje.

Así probó varios destinos, hasta que un ... “día” a lo lejos vio demasiadas estrellas juntas, eso que algunos llaman galaxias, y a ésta: la Vía Láctea.
Se acercó ansiosa, mirando a su alrededor cuantas estrellas juntas estaban allí, en paz, estacionadas.
Se acomodó en un lugar cercano a otras, y luego de intentar adivinar el porqué del amontonamiento universal, a una le preguntó:

:- Estrella, Hermana de Luz, disculpándome por interrumpir tu paz... me atrevo a preguntar porqué hay tantas estrellas varadas en un mismo lugar...
La otra estrella titiló un suspiro antes de contestar:- Hemos encontrado un punto en el universo que encierra todas las maravillas que puedas soñar...
Otra habló también:- Y estamos aquí porque en ese lugar pasan cosas extrañas, es un planeta bendecido, sin explosiones, sin calor ni frío extremo, sin vientos ni meteoritos...
:- Y qué lugar es ese?! Hacia donde tengo que mirar! – preguntó la estrella ansiosa de encontrar al fin un motivo para detener su viaje.
:- A ese planeta azul y verde, lo llaman Tierra, allí – titiló de emoción – ...allí hay vida como en ninguna otra parte del Universo... hay otro tiempo...
:- Hay seres diferentes, de todas las especies, hay seres creyentes, hay soñadores, hay mamíferos enormes, muchos colores, hay cosas hermosas que miran al cielo... y no saben de su suerte... – no titiló, solo calló un instante – Igual hay algo mas... – volvió el silencio.

La estrella estacionada se quedó pensando y la nueva en su emoción la apresuró:- Hay mas todavía?
Otra estrello titiló:- Si! hay seres que nos aman, nos dicen cosas bellas, nos creen hermosas y nos miran esperanzados con un deseo en su alma...
:- Y cada vez que alguien desea algo una de nosotras brilla y titila para darle la señal de que ha sido escuchado... es hermoso este lugar que nos han dado...
:- Porque al fin tenemos un motivo para ESTAR – completó la frase la nueva estrella.
:- Si... pero – titiló con tristeza, porque con el titilar las estrellas muestran su estado de ánimo – ahora mas que nunca debemos devolverles el favor de darnos este hermosísimo existir... por eso somos cada día mas. Algunas incluso pasan a ser estrellas fugaces para hacernos notar! Y sabes bien que luego de eso una Hermana de Luz... se va.-

:- Qué está pasando?– pregunto intrigada y temerosa de perder el tesoro que acaba de descubrir – En qué puedo ayudar?
:- El planeta está sufriendo, salen menos deseos y menos sueños, los seres están “ocupados”, parecen estar luchando entre ellos... y nosotras sabemos que eso lo hará débil, que su bendición se irá marchitando si esos seres dejan de creer y de estar unidos...
:- Entonces debemos brillar con mas fuerza – gritó preocupada.
:- Sí! Hermana de Luz, debemos brillar y hacernos notar... para que estén seguros que el Universo entero está presente.
:- Para que se sepan contenidos en la fuerza eterna que los creó – entonces se le ocurrió algo en su inocencia de “dar” – Me podría acercar!

:- No! – gritó la otra estrella – ya una de nosotras está allí, le llaman Sol, no los debemos asustar... son frágiles todavía... no les podemos fallar en sus pocas verdades... de a poco van a entender... ahora simplemente no deben dejar de creer...

Y la nueva estrella se sumó al gran esfuerzo Universal, en su modesto intento de no perder su nuevo lugar... para cuidar a un planeta extraño y lejano.

Mientras...
En el planeta azul, un ser pequeñito creyéndose gigante dejó la basura tirada, la luz prendida, a un pobre no le dio comida, dejó a sus hijos durmiendo, y se peinó despreocupado, antes de subir al auto... para ir a trabajar.

ALGÚN DÍA ENTENDEREMOS CUÁL ES NUESTRO LUGAR

LA PRINCESA Y LA JARRA


Había UNA VEZ una princesa de cuento, hermosa, dócil, soñadora y protegida. Viviendo tranquila en su castillo de por acá.
La Bruja del lugar, también de cuento así que... así sin más, la secuestró porque eso hacen las brujas feas y malas para hacer sufrir a las princesas, sacándolas de su cofre de oro y encerrándola en alguna alta torre del castillo de un lejano lugar.
Por supuesto había un Príncipe, esbelto, hermoso, que subió a su caballo y empezó a galopar. De día y de noche, sin descanso, era el momento de coronarse héroe... y la oportunidad no se le iba a ir así nomás.

Un Hombre sencillo leía este cuento, en su casa real, con un perro al lado repleto de pulgas, y restos de pan con manteca sobre un mantel bastante vulgar...

La Bruja sin mucho argumento, dejó días enteros encerrada a la princesa en la alta torre, sin comida ni agua, y sin traba en la puerta total ésta era pesada y la Princesa no tenía fuerza ni para intentarlo.
El príncipe cabalgaba y cabalgaba, aunque de vez en cuando paraba para no transpirar. Su gran momento se acercaba y quería estar presentable para la ocasión. El reino entero lo esperaba para festejar la boda con la hermosa princesa rescatada y desorientada que vendría sentada y abrazada a su héroe sin transpirar.

El hombre cayó dormido por el cuento tan aburrido, el perro aprovechó la oportunidad para comerse el pan que sobraba y volvió a su lugar a rascarse las pulgas. La cara aplastada contra el libro, abierto de para en par hizo que el sueño del hombre se metiera en el cuento... o al revés... que mas da!

Y así empezó a participar... vio pasar al príncipe cabalgando y con un bostezo deseó que tropezara y ensuciara sus ropas en el rió que estaba por saltar...
Y así sucedió, el príncipe cayó! Vociferó, escupió palabras que no deben figurar en las páginas de ningún cuento ... y el hombro rió.
Su carcajada atrajo a las hadas, divertidas y seducidas por la variedad... eran tres hermanas, pequeñas luminosas y le ofrecieron al hombre realizar una tarea cada una en regalo por su atrevido deseo de cambiar.
El hombre refunfuñó:- NO ES QUE SON TRES DESEOS? Cómo que tres tareas!! Y la magia donde está??!!!-
Las hadas se rieron casi hasta llorar, le aclararon que la magia de los cuentos es solo para los personajes de los cuentos y no para los que se cuelan un ratito porque quieren soñar!
El hombre pensó y pensó... y pidió sus tareas aceptando las reglas del lugar:
A la primer hada le pidió que recolecte pétalos de rosas y dibuje con ellos un gran corazón en el cielo. El hada sonrió.
A la segunda hada le pidió que prenda fuego el castillo, sus paredes, la torre, las puertas, que solo la escalera quede para el final pero debe prenderse también!. Esta hada no se rió.
A la última hada – que estaba algo nerviosa, le pidió que llevara agua en una jarra y solo se la ofrezca a la Princesa si ésta pedía por agua... y ya que la magia serviría para ella porque es un personaje del cuento... argumentó: - Que beba todo lo que quiera y el agua de la jarra no tenga fin para su nueva sed.

Así sucedió.
La Princesa en atormentado encierro de repente vio luz, se asomó a la ventanita y vislumbró el hermoso, enorme y aterciopelado corazón! Se sintió amada, tomó aire y sus rodillas cobraron fuerza, su piel se erizó... las mejillas se le tornaron rosadas, y despabilada buscó la salida!
Al fin encontró la puerta y si bien no tenía trabas, era tan pesada para sus manos delicadas... que el llanto llegó, sintió una enorme frustración! Y gritó:- Quiero salir! Ven a pelear maldita bruja! – llamaba a su carcelera sin reconocer su propia voz.
En ese momento el fuego comenzó, el castillo empezó a arder, las llamas sin piedad se devoraban paredes, cortinados, adornos medievales, los pájaros que anidaban hacía años en sus rincones volaron despavoridos, el cielo se tornó tan sucio que el corazón de pétalos de rosas comenzó a llover en rojo sangre desarmándose...
Y la Princesa en su torre, presa del pánico, sintiendo ya el calor abrasador derritiéndole sus delicadas puntillas sintéticas sobre la piel, arremetió sin pensar contra la pesada puerta una... y otra y otra vez!!! Hasta que la puerta cedió con un chirrido horrible, ensordecedor, envejecido, oxidado... liberador.
Lo primero que entró fue una bocanada de aire que invadió la pequeña torre arremolinando todo y cambiando todo de lugar! Pero atrás de esto vino una lengua de fuego que absorbida por el aire se adueñó de cada objeto, de cada tela de araña, de cada lágrima de la princesa, de cada rincón de la torre... y todo lo quemó!
El vestido hermoso de la Princesa comenzó a chamuscarse y ella adentro de ese apretado disfraz sintió que la vida terminaba... entonces gritó desde lo mas profundo lo único que un ser vivo quiere cuando se está quemando: AGUA!!!
La tercer hada aguardaba desesperada este llamado escondida fuera de la ventanita, entró con urgencia y sin que la Princesa notara su presencia, colocó en su mano la jarra mágica de agua sin fin.
La Princesa se sobresaltó... y su primera intención fue tirar agua sobre su vestido que incendiado ya comenzaba a quemarle la piel... pero allí reaccionó: ¡tenía agua en sus manos! - una chispa de incontrolable fuerza se instaló en sus ojos, el tiempo quedó suspendido y la Princesa observó maravillada la pequeña jarra en sus propias manos...
No pensó mucho pero algo en su interior entendió todo, con una bravía desconocida para el comportamiento de una Princesa, se mojó la cara, tomó agua y sosteniendo la jarra en sus hermosas y ahora fuertes manos, comenzó a caminar en medio de las llamas.
Su Fe estaba encendida tan fuerte como el fuego que la rodeaba, cada tanto volvía a beber confiada, sabía que esa agua de sus propias manos no se terminaría así nomás... siguió bajando la escalera mientras el vestido se quemaba.
Sintió el fuego, su calor, su propia piel chamuscada, pero tomaba agua y avanzaba.
Llegó abajo, apenas dio un paso fuera del castillo éste se derrumbó preso de las llamas, y en ese mismísimo instante el fuego desapareció y tan solo quedaron algunos pétalos de rosas diseminados por el suelo de tal forma que parecían dibujar otro nuevo corazón.
La Princesa estaba desnuda, el vestido se había quemado por completo, su piel estaba manchada, su rostro estropeado y su cabello casi había desaparecido. Tan solo la jarra pequeña brillada en sus manos, tomó otro sorbo y respiró profundamente... agradecida.
El Príncipe llegó unos instantes después, había acelerado su paso al ver el fuego comiéndose el cielo mismo. Olvidó su intención de no llegar transpirado... y la vio de lejos: bailando...
Desnuda, sucia, bañándose en las gotas de agua que caían de una diminuta jarra en sus manos... primero creyó que era la bruja misma festejando! Luego vio sus ojos brillantes, y sus delicadas manos... Bajó del caballo a tropiezos, se ensució de nuevo pero las lágrimas caían por su rostro y sus manos estaban ocupadas en correr las ramas, lianas y unas molestas pero alegres hadas que lo separaban de su amor eterno!

La baba le mojó la oreja y el hombre despertó. Secó su rostro, secó el libro y lo cerró. El perro movió la cola y le hizo saber a su dueño con dos patas sobre la puerta, que era hora de orinar. El hombre tranquilo se paró, le palmeó la cabeza y juntos salieron a la luz de la luna llena que bañaba el desolado campo donde vivían, y le susurró:- Estos cuentos de niños...

miércoles, 26 de mayo de 2010

Armonía Salvaje


De salvajes quedan ya tan pocos
Como atrevidos a ser profundos
Como ya son pocos los soldados
Que luchan por amor y no por odio.

Qué grito de salvaje te queda
Qué grito desde adentro te sale
Qué cosa te urge gritar o morir
Si querés gritar desde tu sangre.

Qué te impulsó hoy a levantarte
Si por nada de eso gritarías
Los pulmones no llegan a tiempo
Cuando intentas gritarle a la vida.

Voy a practicar un grito al día
Para recordarle a mi salvaje
Que lo llevo adentro, que lo siento
Que tengo causas aunque lo niego.

Reconocer que es chato el árbol
Pero no el ser que lo riega
Si es chato de puro cansancio
El Sol es quién gana espacio.

Regaré el árbol chato del valle
Gritándole al Sol que siga brillante...
Si el árbol crece con el Sol triunfante
Ambos ganan sombra de amor salvaje.

Ruido Ajeno

Ruido ajeno, afuera y adentro
Ruido de látigos a mis oídos cansados
Autos y gente, trenes y radios
Ruidos que apartan mi corazón ya marcado.

Ahora despliego las alas de un sueño
Un mágico encuentro con mi niña tierna
Pero un bocinazo rechaza la entrada
Al portal gigante de un cuento de hadas

Una vez mas, respiro profundo
Mi inspiración lucha por acallar lo externo
Un par de versos salen al vuelo
Pero un grito los tira contra infértil terreno.

No lenta en la lucha, mis manos escriben
Perdidas en el bochinche de la fiesta urbana
Tratando de forzar igual a mi alma
A exprimir palabras que no riman, pero hablan.

El ruido continúa mas fuerte en mi enojo
Mis ojos no me ayudan a seguir cada letra
Una “A” quedó perdida en la sucia mesa
Una “H” muda no se movió de su tecla.

Y así continúo en la vorágine ajena
No viene de adentro lo que despierta pereza...
Cierro a la fuerza ventanas, postigos y puertas!
Para que no entre a mi casa una ciudad en queja.

Una ciudad entera que se queja en mi alma.
Una cuidad que olvidó como llamarse a la calma.
Una ciudad que no “sabe” siquiera ser ella.
Una cuidad orgullosa que despierta sin piernas.

Pensar o no pensar...


No sé si la solución está en pensar o en no pensar,
o si mi vida se debate entre armar o deshacer,
si las noches las define el soñar o el no soñar…
No sé si tus ojos me llegan por querer o sin querer.

No sé si el Sol día a día en mi ventana llega o se va,
si mi corazón al verte estallará o se detendrá,
si mis manos en guerra acariciarán o matarán…
No sé si ese día mis labios gritarán ya victoria o besarán.

No sé en qué momento comenzará o será el fin
…si la muerte es desaparecer o renacer!
Si mi cuerpo es para desprenderme o si es raíz
No sé si la razón me libera o solo me obliga a correr.

…Si HOY es de ayer la respuesta o la duda
…Si AYER es de hoy el preludio o el olvido
No sé si el MAÑANA bastará para entenderte o callar
No sé si esta noche me retiro a oscuras o te convido.


Solo sé... y eso quizás... creo,
que apenas, solo apenas… me atrevo a soñar.

¡Qué inmundicia!

Qué inmundicia, qué vacío
Que piltrafa, qué maltrato
Qué potencia destruida
Cuánta...cuánta! porquería
Hoy es bronca, pura bronca
Ni siquiera solidaria
Hoy es bronca, contra todo
Cuánto pobre en la barriada
Cuánto hambre en cada niño
Cuántos ojos tan perdidos.
Mezquindad, bondad barata
Combinadas... cómo matan.
Y el cogote mal metido
En la mugre sin sentido!
Cuántas manos enguantadas
Dando de comer a un niño.
Cuánto pecador fornido
Perdonado y resentido
Va metido en este barro
Sin moral pero entendido.
Ven! Los presos dan comida,
Las marginadas cocinan
Los de oficio brindan horas
Y el “ladrón” hondo suspira
Con su gran limosna diaria:
Un jarrón de hipocresía!
Que se metan en el traste
Sus reuniones, sus mentiras.
Funcionarios de la vida
Incapaces, porquerías!
Cuánta sociedad marchita
Se marchita tras las vías
Hasta en eso los puteados
Se las mandan a escondidas.
Hoy es bronca, pura bronca
Ni siquiera solidaria
Hoy es bronca, contra todo
No me dirijan palabra
Nada alcanza... hoy me escondo...
Voy hondo a buscar mas armas.

Naturaleza Muerta


Alguien dibujó escondido
Una canasta de manzanas
Entre calles sin sentido
Y por hormigas transitadas

Es un cuadro del olvido

Las hormigas van sin vida
Acumulan para el frío
En una ciudad sin días
En un día sin aciertos

Entre vidas que no entiendo

Acumulan y acumulan
Y siempre mas de lo mismo
Saturadas de egoísmo
Sin reconocer su hastío

En ciudades que morimos

La manzana está podrida
Las hormigas se intoxican
... acumulan porquerías
Sin sentido por la vida.

Es un cuadro de agonías.

ASI... ME RETIRO...

Furia

La furia me convoca
Me llama al animal interno
No queda paz en mis entrañas
Ya seca y lenta esta mi boca

No creo que sea eterno
Mas creo que es de antaño
Escarbo buscando causas
Mezclo real y etéreo

Este instinto de lucha
Me salta por los ojos
Rojas siento mis manos
Hielo siento en mi pecho

Quiero deshacer mi cuerpo
Y sacarlo de allí dentro…
Ese animal en furia
Encerrado encerrará mis sueños

La razón no ayuda
Sus garras rompen cada intento,
Agazapado desde su cueva
Escupe furia contra mi viento

El agotamiento me vence
Tratando de encontrar la entrada,
Cuando escucho un lamento triste
De mi propio cuerpo que me habla...

Llegó la hora de escuchar
Por fin dejo de luchar
Ese llanto de infante
Me remonta a un mas allá…

Ese animal furioso
Que me rasgaba por dentro
Se me ha hecho mujer-niña
Que dejé atrás… en algún sueño.

Me vacié para encontrarte


En verdad... me iba vaciando!

No importan los hechos ni quién estuvo a mi lado.
No recuerdo en qué trecho se me pasaron los años...
Andando... Solo sé que me iba vaciando.

No corrió el tiempo en vano pero seguía marchando.
Y las flores de mis manos las sentí morir sin color.
Temprano... También los jardines se iban vaciando.

Entre murallas maltrechas intenté varios saltos.
La puerta era estrecha para mis pasos anchos.
Mientras... El aljibe se seguía vaciando.

Encontré ventanas de sueños en mil castillos nuevos.
Mas mi corazón abierto no remontaba el vuelo.
Pesados... Mis ojos... miraban, vaciando!

Canciones de enojo, ideales muertos trotando.
Y la paciencia en todo, al límite engordando.
Superflua... Mi alma... gritaba vaciando!

Los años, cien años, qué importa! Hay quién adolece temprano.
Desesperada en mi caja ... hoy – me recuerda a pantano.
Entre barro... La vida... ¿iba a pasarse vaciando?

Se vaciaban mis sueños, se callaba la noche.
Sobraba la gente y sus charlas en derroche.
Irrita... La poesía... herida y vaciando.

Se vaciaron mis ojos de aventura y de mundo.
Cansados se cerraron, se pensaron sin futuro.
La historia... El pasado, se iría vaciando?.

Se vaciaba el Sol, se iba el viento en el alba.
Arrastrando a la Luna con sus cuentos de hadas.
Mi cuna... Todo... se me vaciaba.

Llegué a una calma quizás buscada, ojalá deseada.
Enojada con el todo porque el todo se me vaciaba.
Llegó... La nada de repente me saciaba.

En mi isla cerré el día, ya nada esperaba.
La noche llegaría así, totalmente vaciada.
Y yo... Para qué?... totalmente extenuada.

Sentí los remos chapoteando en medio de mi sofocada calma.
Y tu abierta mirada, cantando: -Al fin!... creí que me extraviaba.-
¿Tu...? - Y yo creí que me vaciaba.-

Lo último que imaginé en mi vacía morada,
Es que todo se vaciaba Aguardando tu llegada.
Que todo se limpiaba y se entregaba, así...

Creyéndome en la nada!! - poniendo a prueba mi alma -
Preparando tu llegada ... Amor... A mi despejada morada.

Cuento: Vidas Paralelas



Vidas Paralelas: hay dimensiones visibles en nuestro mundo, está “nuestra” escala de entendimiento, de tamaños, de sentimiento, nuestras categorías de lo importante y lo no importante... Y también hay mundos mas pequeños y mas grandes, mundos donde nosotros somos gigantes meteoritos que vienen a destrozar un hormiguero, o minúsculos puntitos que caminan sobre un planeta perdido en el Universo. Muchas veces pensamos que las pequeñas cosas que cambian nuestra vida son casualidad, pensamos que estamos solos en medio de un desierto decidiendo qué camino tomar. Sin embargo en esas otras dimensiones mas pequeñas y mas grandes pasan cosas... hay sentimientos, la vida fluye a su ritmo haciendo que cosas gigantes y muy pequeñas influyan sobre nuestro trivial concepto de “casualidad”.


PARTE I: La mujer

La mujer iba por el bosque atareada, apurada, acarreando su canasta que debía llenar... de a ratos trataba de tomar bocanadas de aire en un esfuerzo débil de absorber la belleza que la rodeaba.

Su choza lejana, en realidad la tenía pegada a su espalda, a sus obligaciones, faltaba leña, debía conseguir leche, y algo de comer antes de la noche.

Sus hijos inconscientes de su esfuerzo, le habían agregado a sus recados alguna maravilla del bosque.

–Yo quiero una liana para armar mi propia hamaca- , - No no, mami, por favor trae hojas secas para rellenar una muñeca nueva!

Y ella se sintió con solo dos manos.

Las lágrimas comenzaron a correr por las mejillas secas... las grietas del alma comenzaron a inundarse de pena.

Observó las sombras frías y dantescas del bosque a su alrededor y sintió una desesperada necesidad de encontrar la luz del claro.

PARTE II: La mariposa

Mientras arriba... en una rama, un capullo dejaba atrás una vida de arrastre y la mariposa comenzaba a mover sus alas.

Su memoria no existe, del pasado le queda solo el alimento ya engullido, y transformado en magia.

Sus ojos brillaron antes de sentir el aleteo de sus propias alas, un destello de sol salpicó polvo de hadas y su presente rebalsó por su mirada extasiada.

Voló en su vida nueva, dejando brisa tibia de arco iris tras sus alas. Se posó en una flor incandescente solo para quedar fundida en su esplendor.

Remontó vuelo enamorada de tanta maravilla. Apenas controlaba el horizonte y otra ráfaga la llevaba hacia un nuevo destino.

Su vida instantánea iba y venía por el bosque, absorbiendo toda la belleza que sus alas pudieran cargar, sus patas ya tenían polen de rosas, margaritas silvestres y hasta la rara esperanza de un arrayán.

Extasiada reposó sus delgadas patas en una pequeña flor al Sol, un mar verde de altos pastos agrestes la rodeaba, y el viento la mareó entre olas de calor.

PARTE III: La unión

Abajo entre las sombras del bosque, la mujer ciega en sus lágrimas comenzó a correr, soltando su carga, salió a la luz de la pradera, y dejó caer su cuerpo sobre un claro verde salpicado de pequeñas flores.

En su prisa de escape nunca vio a la mariposa entre las flores. No divisó su luz, sus colores, no sintió su brisa suave ni sus ojos llenos de horizonte.

Por un instante un cuerpo agotado habitado por un corazón lleno de anhelos, reposó sobre unas alas de puro presente, rebosantes de vida, color y esperanza.

Mas la mariposa antes de desaparecer en un arco iris de polvo de hadas, agradeció al cielo su vida mágica y deseó que su belleza sirviera para colorear otras almas.

Luego, como todo en la vida... llegó la muerte y como única compañera de la muerte, llegó el soplo de renovación.

La mujer...se sintió de repente liviana, suspiró al fin sin esfuerzo. Dejó atrás un pasado de arrastre, miró al cielo y creyó tener alas.

Caminó unos instantes, cantando suavemente, dejó caer a la tierra del bosque la poca leña que había puesto en su canasta... la sacudió con fuerza para que quedara bien limpia.

Elevó la mirada y eligió la liana mas larga y fuerte para una hamaca, y las hojas mas crujientes aún calientes por la luz del Sol para llenar una muñeca de amor.

En un vuelo rasante, veloz y con la urgencia del amor de una madre, volvió a su choza con los brazos abiertos y el corazón lleno de buen alimento. Y todo el ancho de su cuerpo sirvió al fin para abrazar su verdadero propósito.

Cuento: La Mariposa


Era un sueño contagioso, de esos que me mantienen atenta, pero dormida y contenta de sentir el calor contenedor de estar dentro de mi corazón.
Sabía que era yo, pero todo se hizo espejismo y me transformé en mariposa de terciopelo flotando al sol.
El día era azul, perfecto, estable y primaveral, la brisa cálida hacía mis alas volar sin esfuerzo... sin necesidad de pensar.
El placer sin preguntas, sin dudas, tan solo un capullo roto y ahora tanta pero tanta libertad!
Una tremenda ola de calor desdobló mi sueño en dos, y de repente me encontré pedaleando bajo ese mismo sol.
Era yo pero ahora por dos: una mariposa de terciopelo flotando al sol y una niña de trenzas pedaleando rápido escapándole al calor.
La niña volvía de jugar y temía mirar el reloj, tenía horario para volver a casa, horarios para jugar, horarios para dormir, para estudiar o incluso soñar.
Su vida estaba planeada, y mejor así, los días pasan rápido:- “no te distraigas o la oportunidad se va a escapar”.

La mariposa en cambio acababa de renacer, su oruga abrigada la soltó para en 24 horas ver el mundo entero, volar y nunca volver.
Su incomparable belleza es pura libertad, es la magia de un momento y nada mas... nada mas?
En su pedaleo frenético la niña llevó la bicicleta al extremo de su capacidad, saltó las vías del tren casi sin mirar, en ese instante de vuelo sintió el terciopelo...
La mariposa cruzó delante y el instante llegó... los ojos de la niña se abrieron y vieron... vieron todo lo que había para ver...

Otro mundo, otras maravillas, la vida en un instante que lo justifica todo, la belleza de SENTIR y ninguna necesidad mas...
Su aliento se detuvo y comenzó a pensar con el corazón, no con el reloj... porqué la querían apurar? Porqué su vida planeada no podría tener maravillas, magia y toda esa paz?
La mariposa que se estaba dejando llevar nunca entendió la velocidad, mucho menos las bicicletas, los apuros... en su vida de un día solo quiere volar.

La niña no pudo manejar la inercia del movimiento, la transgresión a todo lo real, no pudo evitar el momento, lo vio venir pero sucedió, porque así debía ser...
La mariposa nada sintió, solo un destello la tiró al suelo, terminó su vuelo entre manubrios, ruedas, y el asfaltó que la borró.
Tan rápido iban que ni siquiera frenó, la mariposa fue un instante de vuelo mientras sus piernas aún se apuraban...
La bicicleta siguió, pero su mente, su corazón quedaron en ese salto en las vías y algo al cielo le prometió:
“Su vida no será en vano, su corto y maravilloso vuelo serán mi inspiración”... dijo la niña en su infante pero seria oración.
“Cada instante esconde un secreto y no se me negará verlo porque de ahora en mas veré con mi corazón”...

“De ahora en mas la vida es un juego, es pura pasión, mis emociones no tienen horarios, rincones, selectos autores, o tiempos de espera de maduración”.

Esta soy yo... así como sale la mariposa de su capullo con alas de terciopelo, mucho color, una vida intensa, sin recetas, sin explicaciones... a pura emoción.

Cuento del Barco


Las olas hamacaban su cuerpo, el calor del tibio sol matinal acariciaba sus párpados que aún querían gozar un poco mas de la ceguera del sueño, el viento hacía bolsas contra las velas dejando remolinos frescos al azar y las gaviotas ... majestuosas... salpicaban el silencio y también el cielo inmensamente azul.

El viaje fue largo, tal vez un viaje eterno, o al menos de una vida completa hasta donde había llegado su presente - Embarcas rumbo a tus tierras – le aclararon... y ella no sabía donde era eso, pero le encantó la idea, se entregó al viaje, a las olas, a las velas...

Velas de un hermosísimo barco enteramente de madera, hierros, palotes y blanquísimos mantos elevados al cielo siempre azul. Que viaje hermoso, solitario, pero hermoso!

Caminar por su cubierta no era algo para hacer con descuido, el balanceo constante del barco sobre el inmenso mar obligaba a soltar el cuerpo dejándolo cabalgar sobre esas maderas crujientes...

Maderas que a su vez delataban cada paso en su conciencia, solo el equilibrio interno del constante balanceo entregado al mar permitía apoyar los pies sin resbalarse. Cada paso era pensado para que no fuera en vano, y al crujir la madera... el corazón sabía que el paso había sido dado.

Qué viaje mas extraño! Fuera de noche o soleado, nunca hizo frío, siempre estuvo despejado, el Universo entero descubría sus velos para que desde ese barco ella pudiera verlo. Embarcó de blanco, claro... y el equipaje era lo que llevaba “dentro”.

Un tiempo sin tiempo y sin palabras, mientras el viento soplara el barco avanzaba... y ella dejó de preguntarse el rumbo, el cuándo, o quién la estaría esperando... el viaje era hermoso, solitario, pero mágico.

Una vez al principio sintió hambre, pero al pasar los días entendió que este viaje le daba todo, el agua de rocío – porque nunca llovía – estaba siempre en algún hoyo acumulada, todo lo que necesitó en el viaje estaba a mano si contemplaba en paz el barco, el mar, el Universo...

No tenía cubierta, camarote o un techo, a la intemperie total, liberada a la suerte del tiempo fue su viaje eterno... comprendió que las estrellas hablan, que el Sol baila, que la Luna tiene las olas mas grandes que conociera en una suave marea de todas las aguas...

Las gaviotas iban y venían a veces, suponiendo tierras cercanas, pero el barco seguía al viento y nunca se detenía.. entendió que las gaviotas iban en busca de otros barcos para llevarlos a otras tierra y que a ella solo la saludaban... pero alguna vez le cantaron...

Fue un canto que entendió con el alma... era una gaviota enteramente blanca, al terminar de cantar desplegó sus alas... que resultaron enormes para su cuerpo liviano, tan grandes como para abrazarla... y sintió que la abrazó un Ángel dejándole el calor del cielo en su aura.

Un día las gaviotas no pasaron por pasar, volaron mas bajo, y en toda la cubierta aterrizaron... ella entendió que la venían a buscar. El barco giró sin timón, el viento lo acompañó. Y en el horizonte se dibujó una línea con relieves en ocres, justo cuando terminaba de salir el Sol...

Mientras ... el agua del mar hizo de manto naranja para entregar sin olas un barco viajero... con tripulante de blanco, solitario y en paz... volviendo a sus tierras en un amanecer de fuego con gaviotas del cielo y el viento de Capitán.

Sus pies desnudos pisaron la arena, liviana, sedosa se mezcló entre sus dedos, tibia y acogedora ... así, la recibió la tierra. Elevó la mirada, las gaviotas la guiaban pero no tenía dudas que hacia el amanecer reciente debía avanzar, veía una luz a lo lejos, y sabía que esa era SU señal.

Se tomó su tiempo, danzó entre los destellos de las últimas olas del mar y el polvo de arena que levantaba al girar, despidió al barco con un ademán abierto y su beso cálido de viento lo hizo zarpar... allí se quedaría, no sabía cuanto, pero el Universo todo le daba así que no volvería a mirar atrás.

Avanzó aún sintiendo el balanceo del mar, sus pasos ya no crujían... en la tierra ella parecía volar, sus pasos no necesitaban ya despertar su conciencia, estaba entregada al encanto de soñar. La luz del horizonte era su luz, y la unión estaba cerca... sonrió... descansó...

La playa fue quedando atrás y en el camino comenzaron a brotar girasoles enormes, altos, que seguían al sol con sus enormes platos dorados, sus manos tocaban los pétalos y hojas del enorme semillar, fue sintiendo la energía de quién gesta y da... su pecho cada vez mas abierto se entregó al Sol igual que el vientre de semillas del girasol.

Sin darse cuenta en su danza de tallos, amarillos y soles, fue arribando a una llanura verde, calma, de total silencio que en medio de su inmensidad acunaba la luz que ella había visto al desembarcar...

Su viaje en barco de velas donde el viento era el Capitán dejó todo atrás, pasó por playas cálidas de danzas entregadas al amanecer, caminó por campos de girasoles donde el Sol mismo gesta la vida, y ahora la paz de la llanura le entregaba SU luz en medio de un altar dentro de un sencillo templo.

Sus pupilas abiertas con la entrada ya directa al alma, contemplaron las columnas blancas alzadas al cielo, dispuestas en círculo queriendo llegar al Universo... tres escalones separaban la platea blanca del verde del suelo, los subió despacio sintiendo... sintiendo...

Al ingresar al templo descubierto sin paredes ni techos, la liviandad de su ser se expresó en un leve vuelo, y sin saber porqué ella fue hasta el centro para elevar su mirada a OTRA mirada inmensa!

Un águila sobrevolaba su altar, con su vista que todo lo alcanza, y unidos por un hilo sin tiempo, ilimitado y sin razón... ella observaba entre velos que jugaban a luces, destellos ... todo lo que el águila observaba en su maravilloso vuelo...

El águila aguerrida voló lejos, le mostró secretos, sueños, anhelos, le mostró un pasado, la dejó en el templo en su tiempo y luego se alejó a soñar un futuro donde todo era nuevo... Los destinos – pensó – no están escritos, o al menos hay muchos caminos...

Sintió recostada en su templo, el poder de la libertad encerrado en su pecho... y en ese suspiro de todo lo cierto, soltó al Universo hasta el último aliento... instantes después se encontró con el águila “unidas” en vuelo, ella era el ave... surcando los cielos...

Volvió... porque le tierra tocó sus pies con amor en aquella playa. Volvió porque los girasoles le dieron sentido al movimiento del Sol. Volvió ... porque su luz ha crecido tanto que desde el templo puede transformar, volar, acunar, soñar, irse y volver 1000 veces... AMAR, morir y volver a empezar...

Recordó el comienzo, el barco crujiente, las olas, su corazón entregado al viento, las estrellas de techo y tanta soledad... Pensó en un espiral – sin fines ni comienzos, donde solo la voluntad y el valor hacen virtuoso su andar – vestida de blanco sonriéndole a la inmensidad.

"... hasta que el conejo dijo basta"


El arco iris sale poco, sobre todo cuando falta lluvia, pero además de su poca presencia hay que estar atentos para verlo, o se desvanece sin que nos demos cuenta.

El ave no estaba cerca, mas divisó un rayo de luz en la tormenta y como su sueño era y es tocar el arco iris con sus alas, voló... voló hasta que vio mas de un color.

Tan atento estaba que lo divisó antes de que se formara! ... Luego de cada lluvia, allá desde lo alto, el ave persigue los rayos del sol por si se arma el arco de color.

Y en eso consiste su vida, en perseguir el arco iris para intentar tocarlo con sus alas, lo cuál muy pocas veces consigue...

Abajo un ñandú días tras día lo miraba, el ave que no vuela reía en cada carrera que aquel ave tomaba... arremetía veloz a la mismísima NADA.

Era su distracción, pero de vez en cuando soñaba con tener esa velocidad para conseguir mas comida o para escapar de las garras.

Igual, no entendía... tanto talento, tanta hermosura, alas tan largas, dispuestas a surcar el cielo sin sentido... Y él...

El ñandú en la tierra con tantos objetivos, cuánto daría por esas alas, la altura ... y también un amigo.

Un día se encontraron, el ñandú así lo quiso. El ave bajó al suelo y lo miró expectante, abierto y repleto de sueños.

El ñandú lo observó e intentó hablarle, pero tan amplios eran esos ojos en vuelo, y miraban tan lejos...

El ave no quiso intimidarlo, vio su poca luz, y su vida de no intentos, para no desanimarlo bajó sus ojos y por primera vez: vio el suelo.

Ahí...recién ahí, el ñandú le preguntó el porqué de su aguerrido vuelo.

El ave alegre miró al cielo y le explicó cantando del arco iris, sus alas y la unión que hacen en destello.

El ñandú rió suave ante la pregunta del ave:- Y tu porqué no vuelas?

:-Tengo tareas, busco comida, voy y vengo escapando, mis alas son cortas y mi cuerpo es pesado.

El ave de ojos eternos antes de volver al cielo, le dijo en un susurro:- Yo antes de ser ave era un conejo... hasta que tuve un sueño – Y se alejó entre destellos de color absorbidos en todos sus vuelos.

VaneV