jueves, 14 de julio de 2011

He venido con lo olvidado


No he venido a palpitar la vida
Para sumirme en un profundo olvido
Mas bien siento que he nacido
Para traer lo olvidado conmigo.

Las cosas primarias, las básicas
Las que dan escalofríos
La inocencia de reivindicar el amor
La necesidad de tirar lo podrido.

Me acuerdo de un tiempo libre
Que se fue perdiendo en la trenza
De la comodidad, la indiferencia
Del compro y vendo, y nunca decido.

No estoy acá para pedir permiso
Tampoco para esperar halagos
No me duelen las críticas vacías
Me duelen los corazones cerrados.

Me indigna la pasividad emotiva
Me rechaza la observación pasiva
Me enoja la pasiva e inútil mirada
Del que vota para que le roben el alma.

No acepto la comodidad de tu techo
No acepto la seguridad de tu banco
No quiero comer de tu mano envasada
Ni cerrar los ojos para facilitar tu paso.

Tampoco acepto las reglas del juego
Ni una mirada que me esquiva
Te quito la posibilidad de ignorarme
Te presto mis manos para agarrarte

Me había olvidado de la fuerza de mis manos
Me había olvidado del poder de mis sueños
Me había olvidado que soy mucho mas que mi solo nombre
Podría quedarme callada sin acudir a tu encuentro…

Pero no he venido a palpitar la vida
Para sumirme en un profundo olvido
Mas bien siento que he nacido
Para traer lo olvidado conmigo.

Y acá estoy impaciente
Mirándote fijo,
Sacudiéndote fuerte
Sacándote el polvo del olvido.

Vanesa Vicente Junio 2011

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